Monasterio de Yuso.San Millán de la Cogolla.

El Monasterio de Yuso está situado en la localidad de San Millán de la Cogolla (La Rioja), y junto con el Monasterio de Suso está declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1997. Éste Monasterio es importante no sólo por su arquitectura o por razones religiosas, sino por ser la “cuna del castellano”. En el Monasterio de Yuso aparecen los primeros escritos en lengua castellana y es el lugar en el que escribió Gonzalo de Berceo, primer poeta conocido de nuestra literatura.

Nosotros sólo visitamos el Monasterio de Yuso, ya que para el de Suso se necesita reserva previa por teléfono y nosotros no sabíamos que día de los que estábamos por la zona íbamos a poder acercarnos. Nos  desplazamos desde Logroño, se tarda una media hora en llegar a San Millán de la Cogolla. y está todo muy bien indicado, no tiene pérdida.

Las entradas cuestan 6 euros (tarifa general), todas las visitas son guiadas y duran aproximadamente 50 minutos.

La visita comienza atravesando una portada barroca que da a un patio en se puede encontrar un hotel y el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española.

Portada Barroca Monasterio de Yuso
Portada Barroca

La primera sala es el Salón de los Reyes, llamado así por los lienzos que pueden verse colgados en la pared. Lo más interesante de ésta sala son dos Glosas que pueden verse tras una urna de cristal. Una es la Emilianense 60, del s.X-XI, en la que se pueden ver los márgenes escritos en romance, vascuence y latín. La otra glosa es el Códice 46, fechado en junio de 964 y es un diccionario de unas 20.000 entradas de voces romances.

Glosas Monasterio de Yuso
Glosas

A continuación se pasa al Claustro, con bóvedas góticas y cuya particularidad es que está inacabado por falta de dinero. Lo más destacable del claustro es la portada plateresca que da acceso a la iglesia.

La Iglesia comenzó a construirse en 1504,pertenece al estilo gótico decadente y es la primera en España con planta de salón. Lo más bonito de la iglesia es: el retablo, con un lienzo enorme que representa a San Millán montando a caballo, las rejas, la sillería del coro y el trascoro. Una curiosidad que nos contó la guía es que los días 21 de marzo y 21 de septiembre, la luz del sol entra por la vidriera al fondo de la iglesia,se cuela por el agujero redondo de la rejería del coro e incide directamente en el suelo de la iglesia delante del coro. Ahí se ponía el Abad para purificarse.

De la iglesia pasamos a la Sacristía.Lo que más llama la atención es la talla al fondo de la sala y los frescos del techo. Los frescos son los originales, no se han restaurado nunca y, según nos contaron, es porque el suelo utilizado en ésta sala es el alabastro blanco,que absorbe la humedad ambiental y así la humedad no daña a las pinturas. Los cuadros que véis en la Sacristía, están pintados sobre láminas de cobre, y para que la pintura se quedara fijada a ésas láminas las impregnaban con limón o con ajo.

A continuación nos guían hasta una sala muy pequeñita en el que pudimos ver reproducciones de códices hechas por algunos de los monjes del Monasterio de Yuso. En la misma sala te enseñan las estanterías de los cantorales, fechados entre el año 1729 y el 1731.Éstas estanterías tienen el suelo de alabastro blanco,un agujero en la pared que comunica con una cámara para la perfecta conservación de los libros y un respiradero encima de los libros para que el aire circule.Como curiosidad, éstos cantorales pesan unos 40 kilos cada uno, y tienen otro que pesa unos 80 kilos pero que no pudimos ver.

Por último nos llevaron a una capilla en la que se encuentran dos arcas con los restos de San Millán y de San Felices. Lo más importante de las arcas, además de los restos en si, son los marfiles románicos que los decoran, que son del s.XI y XII. Según nos contaron en un principio las dos arcas estaban recubiertas de piedras preciosas y de las placas de marfil, pero las tropas de Napoleón arrancaron las láminas de metal y las piedras preciosas dejando sólo los marfiles. En ésta capilla también se puede ver una talla románica de la Virgen y el niño.

De la capilla nos llevan de nuevo al Salón del Rey bajando por la Escalera Real y a la salida.

Como conclusión os puedo decir que la visita me gustó mucho, me resultó interesante y aunque nos dieron muchos datos históricos y arquitectónicos no se me hizo nada pesado. Lo único que me pareció que íbamos muy deprisa en la visita, me hubiera gustado mas parame a mirar detalles, pero es que a mi me gusta mucho la historia y la arquitectura…jejeje. Por cierto quedan algunos secretos y curiosidades que no os he desvelado en la entrada, tendréis que ir a visitar el Monasterio de Yuso para conocerlos 😉

 

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