Museos Vaticanos y Basílica de San Pedro, mi peor experiencia viajera

Si, estáis leyendo bien el título. Os voy a contar la que por ahora es mi peor experiencia viajera. La visita a los Museos Vaticanos y a la Basílica de San Pedro es de las experiencias que más me han cabreado en mi corta experiencia viajera.

Empezaré por los datos prácticos y luego ya os comentaré mi experiencia.

DATOS PRÁCTICOS MUSEOS VATICANOS

  • DIRECCIÓN: Viale Vaticano s/n . La estación de metro más cercana es la de Ottaviano o Cipro
  • HORARIO: De Lunes a Sábado de 09:00 a 18:00(último acceso a las 16:00). Los últimos domingos de mes de 09:00 a 14:00(último acceso a las 12:30)
  • ENTRADAS: Visita por libre a los Museos Vaticanos y Capilla Sixtina 16€ + 4€ si hacéis reserva anticipada por Internet. Hay más tipos de entradas que podéis ver en la web de los Museos Vaticanos.

Os recomiendo que compréis la entrada anticipada a través de Internet, ya que las colas que se forman en las taquillas son kilométricas.

  • Muy recomendable leer con antelación los consejos útiles para la visita. Os dejo el enlace:
  • El recorrido largo es de 7 kilómetros, para que lo sepáis jejeje

 

DATOS PRÁCTICOS BASÍLICA DE SAN PEDRO

  • DIRECCIÓN: Piazza di San Pietro, Vaticano
  • HORARIO: en invierno de 7 a 18:30 y en verano de 7 a 19:00
  • ENTRADAS: el acceso a la Basílica es gratuito. Para subir a la Cúpula hay que pagar 8€ si se accede en ascensor + 320 escalones y 6€ si se suben los 551 escalones andando.

 

Una vez que conocéis la Información Práctica para la visita paso a contaros mi experiencia personal.

MI EXPERIENCIA PERSONAL

Nos levantamos temprano, como todos los días que pasamos en Roma para poder ver los monumentos sin muchos agobios. Cogimos el metro y nos dirigimos hacia la parada de Ottaviano. Salimos y nos dirigimos hacia la entrada de los museos Vaticanos. Por la calle ya había mucha gente, pero cuando estábamos llegando a la entrada, la cola para comprar las entradas ya estaba dando la vuelta a la manzana. 😯

No nos preocupamos mucho porque teníamos las entradas compradas con antelación por Internet, así que en cuanto llegamos, entramos. Decidimos hacer el recorrido completo, que son 7 kilómetros, por lo que lo primero que hicimos fue tomarnos un capuccino y un corneto para tener fuerzas.

Como entramos a primera hora, en las primeras salas en las que se puede ver arte egipcio, etrusco y romano no había mucha gente, pero en cuanto fuimos a entrar en el pasillo que lleva a la Galleria dei Candelabri, a la Galleria degli Arazzi y a la Galleria delle Carte Geografiche nos dimos de bruces con un tapón de gente que iba a más según pasaban los minutos. De repente nos vimos atrapados en los pasillos sin poder ir hacia atrás, caminando unos pegados a otros y casi sin poder respirar debido al calor que hacía.

No soy una persona que se agobie con facilidad, pero eso era agobiante, y todavía nos quedaba por ver lo mas interesante y los que mas ganas tenía, que eran las Estancias de Rafael y la Capilla Sixtina, como todo el mundo que estaba allí, claro. Seguimos avanzando al ritmo de la gente, sin poder pararnos a admirar nada ya que los de seguridad no dejaban que nos parásemos. No podíamos casi ni mover los brazos para hacer fotografías y estábamos sudando como si estuviéramos en una sauna. Horroroso es poco.

A esas alturas yo estaba muy cabreada, y me preguntaba, y me sigo preguntando, si de verdad los señores del Vaticano necesitan recaudar tanto y prefieren la recaudación antes que la seguridad y el bienestar de las personas. De verdad, ¿no sería mejor asegurar una visita placentera para el visitante? ¿Seguro que para las obras de arte es bueno tanto calor y tanta humedad debida a la gente?

Cuando llegamos a las Estancias de Rafael ya era insoportable así que hice unas cuantas fotos, mal hechas, para poder verlo luego tranquilamente en casa y seguimos, pegados al resto de gente, hasta que llegamos a la Capilla Sixtina. Impresionante, pero lo disfruté poco.

Estábamos tan agobiados que salimos por la puerta de grupos para acceder directamente a la Basílica de San Pedro, aunque al ver lo grande que era y la hora nos fuimos a comer. Lo de salir por la puerta de grupos no se debe hacer,eh?? jejejeje

Una vez comidos nos dirigimos a la Basílica. Pasamos los controles de seguridad y accedimos al interior. Es enorme y preciosa, todo ostentación, lujo y obras de arte 😕 Es tan grande que aunque esté llena de gente no agobia.

Lo peor vino otra vez al querer subir a la cúpula. Accedimos en ascensor y empezamos a subir los 320 escalones que nos faltaban. Os cuento: íbamos en fila de a uno, las barandillas estaban húmedas de la cantidad de gente que había subido a lo largo del día y de la cantidad de gente que todavía estábamos subiendo. Algunas de las paredes estaban recubiertas de azulejo y pasaba lo mismo, asqueroso…jejejeje. Eso si, las vistas al llegar arriba son impresionantes, merece la pena.

Después de estar un rato en las alturas decidimos bajar y dar por finalizado nuestro día en El Vaticano.

CONCLUSIÓN

Como conclusión a mi experiencia personal os puedo decir que recomiendo la visita de los Museos Vaticanos y de la Basílica de San Pedro, pero no vayáis con muchas expectativas y armaos de paciencia. Yo soy una loca del arte y creo que no volveré a poner un pie allí.

Si los señores de El Vaticano me leen (muy poco probable), rogaría que pusieran un aforo limitado por horas y por día para el bienestar de los visitantes.

Además está el tema moral. Yo no soy creyente, pero no se cómo casa el lujo y la ostentación que vimos tanto en los Museos Vaticanos como en la Basílica de San Pedro con los valores que proclama la Iglesia. Pero bueno, este tema es demasiado profundo y personal para entrar en ello.

¿Habéis visitado vosotros los Museos Vaticanos y la Basílica de San Pedro? ¿ Os pasó como a mi o pudisteis verlo tranquilamente? Puedes contarme tu experiencia en los comentarios o a través de las Redes Sociales 😉 


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